No soy conocida por mi gran memoria, pero recuerdo como si fuese ayer la primera vez que vi a Gabrielle, hay cosas que no se olvidan. Era mi segundo año en el bufete, aún era una novata, pero decidieron empezar a darme poco a poco casos importantes. Y allí estaba ella, con sus pantalones cagados, su pelo rizado y su mochila en la espalda, me recordaba a mi época estudiantil cuando no tenía que ir trajeada al curro. No me había aún sentado en la silla de mi despacho cuando empezó a contarme la razón por la que buscaba un abogado. Al parecer la acusaban de colaborar con una banda mafiosa, cosa que ella negó siempre pero tengo mis serias sospechas de que las acusaciones eran ciertas y que su trabajo como realizadora de TV era sólo una tapadera. El caso es que la defendí y ganamos. Y ese fue mi primer caso importante en mi carrera como abogada penal.
Una de las ventajas del trabajo de Penny es la de anécdotas y personajes curiosas que pasaban por su consulta. Una de estos personajes fue Kate, una médica un tanto peculiar. Y no hablo sólo del hecho de tener media cabeza rapada, de que a veces salga con una zapatilla de cada, que sea la persona que conozco que más cosas ha perdido en su vida. Quizás el detalle que más me llamó la atención de ella y por la cual acudió a Penny era su hipocondría, que no es algo raro si no fuera por el hecho de que era médica. Enfermedad que veía, estudiaba, o diagnosticaba, enfermedad que creía tener. La consulta psicológica hizo “su agosto” gracias a Kate, sin duda.
Otras de los pacientes de Penny fue Mia. Mia Wallas era una importante empresaria, testadura y cabezona se negaba acudir al psicólogo, hasta que su empresa amenazó con despedirla si no se tomaba un tiempo de relax y acudía a terapia para solucionar el estrés y su adicción al trabajo. Aunque después acabaría confesando más de una adicción: al chocolate, a dormir, a Jhonny Deep, al colacao… Penny le aconsejó como terapia el salir más y tener más vida social y así fue como la conocimos y empezó a formar parte de nosotras.
Mia no es la única que tuvo adicciones de nosotras. He de confesar que yo estuve a punto de acudir a terapia también y es que pasé por lo que se conoce como el “efecto fama”. El programa de baile marcó un antes y después en mi vida tanto que me obsesioné y me apunte a clases de baile y así fue como conocí a Amy. Ella era bailarina de clásico pero estaba intentando aprender otros estilos y se apuntó a una master class de Krump que daba mi bailarín favorito y que yo tampoco me podía perder. Tras verme bailar me apartó del grupo en un descanso y me aconsejó que mejorara mi descoordinación con otras actividades, pero que el baile no era lo mío. Llevaba razón. Ya lo decía mi madre: “estudia hija, estudia, que el cante y el baile no te van a dar de comer”.
Bienvenidos al blog de Mujeres Desesperadas.
Carrie.
jajajaj me meo contigo jajajajaj,q buenooooooooooo
ResponderEliminarParace q la historia de Gabrielle con la mafia promete.. xDD pero q la médica hipocondríaca, la empresaria adicta a casi todo y el resto no se qeda atrás xD
ResponderEliminarjajaja q interesante, por dios q salga ya el próximo episodio!! q e leído algo dq cuenta cmo se conocieron la realizadora mafiosa y la empresaria adicta al crack!!
ResponderEliminarempresaria adicta al crack??? no adelantes nada q sino me kedo aun mas cn la intriga, ahhhhhhhhhhhhh
ResponderEliminarla semana que viene más y mejorrr
ResponderEliminargloria no adelantes información!!!